4 señales de que llegó la hora de decir adiós a un empleado

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01 Jul 17
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Publicado en Gerencia

Despedir a un empleado es una de las decisiones más difíciles que tiene que tomar un empresario. Pero a veces, una medida a tiempo puede evitar problemas mayores. El equipo es uno de los pilares más importantes de un negocio en expansión, y los conflictos o los malos ejemplos pueden afectar su motivación y rendimiento.

A la hora de detectar a un empleado problemático, hay que prestar atención a las señales. En general son obvias, pero a veces no las percibimos debido a la presión de la operación diaria o la atención de otros temas que nos parecen más urgentes. Por eso es importante que, si sospechas que algo no anda bien con tu equipo, pases más tiempo en la oficina y observes si alguien está actuando de la siguiente manera.

    1. No se siente identificado con la visión de la empresa

Es increíble como los responsables de Recursos Humanos ignoran este factor. Los tiempos cambian y los negocios también. Y muchas veces, los empleados no sólo no están de acuerdo con las nuevas estrategias elegidas por el dueño de la empresa, sino abiertamente en contra. Esto produce una tensión y un desgaste innecesarios, sobre todo si se trata de un director con responsabilidades importantes.

    2. No demuestra compromiso

Llegar tarde todos los días, no entregar un proyecto a tiempo o no alcanzar los resultados esperados demuestran falta de interés y profesionalismo. Y si no hay sanciones rápidas, eso puede terminar afectando el desempeño del resto del personal. Como explica el ex futbolista y conferencista Jorge Valdano, el “café para todos” (o tratar a todos los empleados por igual) es uno de los venenos más letales para una empresa.

    3. Cree que ya lo dio todo

Esta actitud puede encontrarse en personas con muchos años en la empresa, pero también en un recién egresado de la universidad que está haciendo su servicio social. El “hambre” por hacer más, aprender cosas nuevas y crecer es una característica de los empleados ganadores, no importa su edad y trayectoria. Y un rasgo fundamental de los líderes.   

    4. Habla mal de la compañía

No existe un solo negocio en el que no existan problemas. Pero lo ético es resolverlos puertas adentro, y no terminar afectando la marca para la que trabajamos con quejas o críticas. También hay que tener cuidado con aquellos empleados que construyen relaciones personales con los clientes o proveedores con el único objetivo de conseguir un beneficio propio. Para evitarlo, se debe aplicar una política de cero tolerancia a las prácticas desleales.

Modificado por última vez en Sábado, 01 Julio 2017 23:35